Normas de la Casa
Bienvenidos a este pequeño refugio
Hay lugares que invitan a hacer una pausa, a bajar el ritmo y a disfrutar de las cosas sencillas. Esperamos que esta casa sea uno de ellos.
Ubicada en el corazón del Albaicín de Campo de Criptana y con unas vistas privilegiadas a los molinos, esta casa cueva conserva la esencia de un lugar con historia. Sus paredes de piedra, el silencio de sus rincones y la luz que entra por cada estancia forman parte de su personalidad y de la experiencia que queremos compartir con vosotros.
La hemos preparado con mucho cariño, combinando la tradición de la cueva con un estilo sencillo, cálido y acogedor, para que durante vuestra estancia solo tengáis que preocuparos de descansar, disfrutar y sentiros como en casa.
Cuidar la casa es cuidar su historia
Cada mueble, cada detalle y cada rincón han sido elegidos pensando en vuestro bienestar.
Os agradecemos que hagáis un uso responsable de todo lo que encontraréis durante vuestra estancia. Si algo deja de funcionar, necesitáis ayuda o surge cualquier imprevisto, estaremos encantados de ayudaros. Solo tenéis que poneros en contacto con nosotros.
Las paredes y techos de piedra son el corazón de esta casa. Han permanecido aquí durante muchos años y forman parte de la historia del Albaicín. Por ello, os pedimos que no se manipulen, perforen, rayen o golpeen, ni que se coloquen adhesivos, clavos o cualquier otro elemento que pueda deteriorarlas.
Con pequeños gestos entre todos conseguimos conservar este lugar para que siga manteniendo su encanto durante muchos años.
Disfrutar del entorno
El Albaicín es un barrio donde el tiempo parece transcurrir con más calma. Os invitamos a disfrutar de la terraza, contemplar los molinos, pasear por sus calles y dejaros envolver por la tranquilidad que caracteriza este rincón de Campo de Criptana.
Esta casa ha sido concebida para el descanso, la desconexión y el disfrute de un entorno único. Por ello, no está destinada a la celebración de fiestas o eventos, ni está adaptada para alojar mascotas. Nuestro deseo es preservar la serenidad que hace especial este lugar, tanto para quienes nos visitan como para quienes viven en el barrio.
Os agradecemos, además, que respetéis el descanso de los vecinos, especialmente durante la noche, para que todos podamos seguir disfrutando de la paz que ofrece este entorno.
Antes de iros...
Nos gustaría que, al cerrar la puerta, sintierais que esta casa también ha sido un poco vuestra.
No es necesario dejarla perfecta; de eso ya nos ocuparemos nosotros. Simplemente os agradeceremos que la dejéis recogida y que tratéis cada espacio con el mismo respeto con el que esperamos haberos recibido.
Si durante vuestra estancia habéis disfrutado de un amanecer frente a los molinos, de una conversación tranquila en la terraza o de una noche de descanso entre estos muros de piedra, entonces esta casa habrá cumplido su propósito.
Gracias
Las casas cueva tienen algo especial: guardan el frescor del verano, el calor del invierno y las historias de quienes pasan por ellas.
Ahora también guardarán un pequeño recuerdo de vuestra visita.
Gracias por elegir este rincón, por cuidar de él y por ayudarnos a conservar un lugar que queremos seguir compartiendo con muchas personas.
Esperamos volver a recibiros muy pronto.
Las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para vosotros.